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Sobre la pena del crimen de Báez Sosa

La previa de los alegatos

A mi entender es poco probable que se dicte la pena máxima contra los acusados. Sobrevuela que la gente, el clamor popular, quiere venganza, y lo que hay que dar en realidad es Justicia.

El crimen de Báez Sosa excitó una gran sensibilidad en nuestra sociedad. Los medios resaltan con ahínco y relatan hasta la hartura la historia de un joven estudiante de Derecho abordado por un grupo de rugbiers y agredido a mansalva y sin compasión en un contexto de viaje con amigos a la costa, y es precisamente este abordaje lo que conmociona y genera masivos pedidos de justicia.

El relato continuo impuesto desde la mediatización de la querella originó y origina una fuerte presión para que los acusados sean condenados a prisión perpetua y pasen el resto de su vida en la cárcel, que bien, a decir verdad hoy en Argentina ese ideario es una entelequia.

De ahí que no hay que despegarse -y nunca- que los principales destinatarios de tal peso social, de tal clamor popular, son los jueces del Tribunal de Dolores, y solo ellos quienes tienen en su haber la facultad de dictar la sentencia.

En mi opinión, no veo que el Tribunal se incline con los elementos que hay reunidos a una condena perpetua, y esto es lisa y llanamente porque los imputados por el crimen de Fernando Báez Sosa tienen una responsabilidad penal diferente, y son diferentes las penas que van a recibir, o tendrían que hacerlo. Todo indica que han cometido un crimen, que a mi entender es un homicidio simple, con penas de 8 a 25 años de prisión, una de las más duras del Código Penal, y esto es -reitero- a mi juicio, no estarían acreditados los agravantes, que implicaría la pena perpetua. El hombre de a pie parece querer y pedir venganza, lo que debe hacer un Estado es dar Justicia a través de sus instituciones y es justamente allí que va a encontrarla en el homicidio simple.

Aunque hay una falta de arrepentimiento y la estrategia de la defensa de ir contra quienes le hicieron RCP a la víctima también pareciera un error, hay circunstancias objetivas de la conducta que también deberían meritarse estableciendo que estos chicos imputados tienen que cumplir una durísima pena, pero no caer en la venganza.

Es más, y por tratarse de primarios, es decir personas sin antecedentes, no es probable que las penas se acerquen a los máximos de las figuras comprendidas. 

Además, no se ha probado ni la alegada alevosía en la agresión, ni el concurso premeditado de dos o más personas. El único agravante que podía colocar en el mismo plano a los 8 acusados es el concurso previo o acuerdo para matar, y al no poderse probar ese acuerdo previo no se puede colocar en el mismo plano a los 8 acusados. Por ello, hay que ir entonces a lo que cada uno hizo en el momento del hecho concreto y allí está claro que algunos intervinieron golpeando a Fernando Báez Sosa y otros no, así pues, no pueden tener, en su caso, la misma responsabilidad penal. Tampoco está probada la presunta alevosía, que es matar sobre seguro, ya que no hay claridad en los hechos sobre ese aspecto, y conviene recalcar que en este terreno son los acusadores quienes deben probar más allá de toda duda, y entiendo que no lo hicieron.

Razón por la que creo, y no peco de reiterativo en remarcar que esto es una opinión personal, que no se vaya a dictar la pena máxima contra los acusados.

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