El jugador protagonizó un violento momento cuando en la madrugada del jueves tras una discusión con su ex mujer, Magalí Aravena. El deportista estaba con una mujer en su camioneta cuando intentó eludir a quien había sido su pareja y la pisó con el vehículo.
La Sra. Aravena sufrió un “traumatismo por flexión en miembro inferior derecho” y en su declaración aseguró que estaba intentando hablar con él y pudo ver que en el auto estaba con otra mujer. Dicha mujer, horas antes, había subido a sus redes sociales una imagen de él jugador haciendo un asado.
El hecho, en principio y a través de la influencia mediática, comprometería gravemente a Salvio, acusado por Aravena de haberla atropellado luego de encontrarlo con otra mujer en su auto.
Según consta en la denuncia, Aravena se acercó a la ventanilla para hablar con el futbolista y ante la negativa de este se paró frente al auto. Fue entonces que, siempre según el relato de la denunciante, Salvio habría puesto el vehículo en marcha y arrancado sin importar que ella estuviera por delante, provocándole lesiones que fueron constatadas y que hicieron que la mujer fuera trasladada al hospital Argerich.
Sin embargo, al análisis de las imágenes que recientemente han trascendido no se condicen con la totalidad del relato. Es que el video muestra que la mujer se colgó del vehículo y de un lado lateral, lo que, por supuesto, no justifica la reacción de Salvio, que pese a ello avanzó con la intención de abandonar el lugar, cosa que finalmente hizo.
La camioneta del jugador a simple vista tiene el parabrisas partido y sobre el capot se ven pisadas, como si alguien se hubiera subido en él. Esto, en teoría, coincidiría con un testimonio que declaró en fiscalía quien contó que «…. (Aravena) al auto se le rompió todo, vidrio, parante».
Entonces del desprendido de las imágenes puede vislumbrarse que el jugador no quiso participar del incidente y mucho menos se fugó, como dijeron los medios al principio.
Un testigo aporta que «La mujer le dice un montón de amenazas y se cuelga del auto”, y esto es un acto a propio riesgo. Salvio se escapa y se va, se ve en las cámaras. Otra testimonial aporta que “Hubo advertencias por parte de Aravena, ellos tomaron cautelas, apareció esta chica que no estaba invitada al lugar. Lo fue siguiendo, buscando”. Además, el jugador estaba con mucha gente, con la novia, con la prima de la novia, con amigos. Aparentemente esto sale en las redes y se entera la mujer. Y va en búsqueda de Salvio, parecería que será la teoría del caso de la defensa.
Comenzaría a tomar claridad la actitud de quién es quién en este confuso episodio. Salvio estaba en su automóvil, la señora encara y agrede a la prima. La señora luego de la agresión se cuelga del auto y se produce la lesión.
Lo cierto es que la denunciante goza de bastantes contradicciones y omisiones en su relato.
También parece que la idea de Salvio era ir y aclarar todo, pero la defensa decidió hacer un escrito rápido señalando pruebas para que el Juez tenga a la vista, que pida las cámaras y que declaren los testigos. Los llamados anteriores de la chica, los whatsapp, las comunicaciones, por qué la chica aparece buscando a Salvio a altas horas de la noche por la Ciudad, por qué se cuelga del auto, todo esto para que la Fiscalía avance en el proceso de la búsqueda de verdad.
A tener en cuenta que Salvio no tiene deber de custodia ni de solidaridad jurídicamente hablando. En principio, procedió conforme a derecho ante una persona que lo ataca, una persona que asume una responsabilidad a propio riesgo, no habría deber de solidaridad.
También es cierto que estamos en términos dogmáticos, Salvio evitó contacto con la persona que lo iba a atacar y lo había amenazado, pareciera que se estaba protegiendo. Él no baja del auto y el auto está roto.
Entonces, ¿Quién va al lugar, quién busca a quién, quién se cuelga del automóvil asumiendo el riesgo de autolesión? Son cuestiones dogmáticas jurídicas que serán reveladas en el ámbito preciso.
Ahora es necesario dejar claro que no hubo orden de captura, y la imputación no pasa por género sino por lesiones leves. De ahí la importancia de las cámaras de la ciudad, como también los mensajes y las declaraciones.
Parece entonces que siempre fue Magalí Aravena la que tuvo un accionar violento: El hecho concreto se da cuando la denunciante lo encara a Salvio, que estaba en su automóvil queriendo disponer de su libertad.
Lo alarmante es el tratamiento de los medios, que forman un juicio en el ciudadano de a pie, ya que uno de los elementos más cuestionados por las audiencias radica en la constante espectacularización de la información vinculada a los casos policiales. Dicha espectacularización, tendiente a una exposición cada vez más invasiva y, en algunos casos, sexualizante de sus protagonistas, devino en un tipo de mostración del policial que, antes que constituir un espacio de producción de información socialmente relevante, se ha convertido en un recurso que desatiende, voluntaria o involuntariamente, los derechos de las personas.
La prevalencia de una estética y un tono particularmente impactante ha degradado la producción audiovisual del género policial. Ese tono, esa estética, anclada en la imagen y potenciada por el relato solamente sustentado en la ocurrencia o en la opinión del presentador, en detrimento de la necesaria provisión de información, se va devorando al género periodístico policial.
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